Descripción
Para mejorar la resistencia de un sistema de puesta a tierra, el método más rápido y efectivo es tratar el suelo con aditivos conductores (mejoradores), aumentar el número o tamaño de los electrodos y garantizar un nivel de humedad constante alrededor de la instalación.
Las estrategias clave para disminuir la resistencia del terreno son:
1. Tratamiento químico y orgánico del suelo
- Mejoradores de suelo (MBR): Utilizar materiales a base de polvo de carbón o geles minerales (como Quibacsol). Son seguros, no corrosivos y retienen la humedad a largo plazo.
- Sales higroscópicas: Aplicar sulfato de cobre o cloruro de sodio. Aunque son muy económicas y bajan drásticamente la resistencia, se debe evitar el uso excesivo ya que aceleran la corrosión del electrodo y se disuelven con el tiempo.
2. Modificación de los electrodos
- Aumentar la longitud: Duplicar la longitud enterrada de una jabalina (ej. de 2 m a 4 m) puede reducir la resistencia hasta en un 40%.
- Profundizar el electrodo: Si el terreno es rocoso, enterrar electrodos más profundamente permite alcanzar capas con mayor humedad y conductividad.
- Electrodos múltiples: Instalar varias jabalinas separadas entre sí por una distancia al menos igual a su longitud y unirlas en paralelo reduce considerablemente la resistencia.
3. Control de humedad y granulometría
- Aporte de agua: En épocas secas, añadir agua a la fosa o pozo ayuda a disminuir la resistencia de forma inmediata.
- Granulometría fina: Garantizar que el terreno alrededor del electrodo tenga partículas pequeñas (como arcilla o tierra vegetal). Esto mejora el área de contacto eléctrico y facilita la retención de agua.
- Reemplazo de tierra: En terrenos rocosos o muy secos, sustituir el suelo local por tierra negra o arcilla es una solución permanente.
Solicita tu CERTIFICADO + MATERIALES:

Valoraciones
No hay valoraciones aún.